martes, 18 de septiembre de 2012

Llora y patalea cuando le llevo al cole o la guardería


Vuestro  hijo/a  os está mirando con cara de un cordero en dirección al matadero, es la segunda vez que lo vais a llevar al cole y todavía os resuenan en la cabeza los llantos del primer día. Creéis que lo vivió como una traición y además os sentís culpables por ello. Pensáis que desde ayer os mira de otra manera, parece como si pensara que sois unos malos padres, que lo habéis abandonado, pero no hay vuelta atrás, el cole tiene que empezar y vuestro niño/a tiene que ir. “Vamos cariño que nos tenemos que marchar” La tensión en el ambiente casi que se puede cortar. Vuestro hijo/a no sabe si gritar o llorar, lo intenta por el diálogo: Que si no quiero ir, que si quiero quedarme contigo mami,… Vuestro corazón se convierte en un pastelito de chocolate que él/ella se está comiendo a bocaditos… ¿Qué hacer?

  •  No llevarlo al cole ese día, ni el siguiente, es más, comprar una caravana con pegatinas de flores, convertiros en hippies e iros a vivir a una playa recóndita en dónde venderéis pulseritas a turistas y le procuraréis la educación que vosotros creáis conveniente. PARA ESOS SOIS SUS PADRES LECHE.
  • Salir corriendo y dejar al padre/madre que se encargue del marronaco que se os viene encima. ”Ayer me tocó a mi” piensas para quitarte el remordimiento de conciencia.
  • Afrontar la situación y punto (valientes).

Si afrontáis la situación hay una serie de pasos que podemos seguir que allanará el camino hacia la difícil primera separación de vuestro hijo/a.
1.       En casa, unos minutos antes de salir dejadle que escoja un juguete que le guste mucho para que se pueda llevar al cole (suponiendo que en el cole le dejen llevar alguno). A veces el llevar consigo su juguete o peluche favorito les tranquiliza de cara a afrontar esa primera separación.
2.       Durante el trayecto hacia el cole podéis hablar sobre lo que vais hacer por la tarde con él/ella (ir al parque, ir al centro comercial, a casa de algún amiguito). Tienen que ser actividades que le motiven y le gusten.
3.       Una vez en la guardería llegó el momento crucial. No tenéis que demoraros mucho ni hacer de la separación un hecho desgarrador en el que madre/padre e hijo/a sois separados como si fuera una superproducción de Hollywood. Con seguridad y cariño le dáis un beso, decidle cuándo os váis a volver a ver y marcharos seguidamente. Si estáis igual de nerviosos que el niño/a más vale que no se os note, tenéis que darle seguridad y él/ella está hecho un experto en notar cuando dudáis.
4.       Si veis que se queda llorando o pataleando, tranquilos, este llanto desaparecerá al poco tiempo de que os marchéis. Pensad que se queda con profesionales que están acostumbradas a este tipo de situaciones.  Además podéis hacer una llamada luego al cole para comprobar que está bien.
5.       La salida del cole tiene que ser un reencuentro feliz y para eso, además de darle un beso enorme y un abrazo, es importante que habléis y le preguntéis sobre lo bien que se lo ha pasado. Esto lo podéis acompañar de un regalito (caramelo, golosina, etc) pero solo las primeras veces (los primeros dos o tres días). Si véis que intenta hablar sobre lo “malos” que habéis sido con él/ella debéis ignorar ese comentario y volver a la conversación positiva.


Prohibido, Nunca, Never

Quedarnos intentando que se calme en la puerta de la guardería. Cómo hemos dicho anteriormente podemos convertir la escena en una despedida tipo Hollywood, desgarradora y emocionante, aumentando las probabilidades así de que el niño/a recuerde la separación cómo un hecho doloroso, cuando lo que pretendemos es lo contrario.
Darle un regalo cada vez que salga del cole más allá de los 2 o 3 primeros días. Aunque él/ella lo demande es conveniente no mantenerlo porque entonces puede convertirse un hábito y perder su poder de premio. Solo queremos que sea un refuerzo para las primeras veces que salga y poder utilizar ese premio en otras ocasiones para poder reforzar el comportamiento.


Más vale prevenir…

Llevar al niño/a a la guardería desde que son bebés puede ayudar a que se adapte a los períodos de separación más fácilmente que cuando son más mayores. 
Cuando se vaya acercando el día en que va a comenzar el curso podéis recordárselo con un calendario en la mano “cuando estemos en este día comenzamos el cole”. Así podéis ir tachando los días que faltan y el niño/a se hace partícipe del hecho, viviéndolo con menos angustia. Además es importante motivarlo diciéndole que va a ir al cole porque ya es mayor y que estáis muy contentos por eso. 
También podéis preparar a vuestro niño/a si vais haciendo visitas  progresivas al cole para que conozca cual va a ser su aula, quien va a ser su profesora, dónde va a jugar,... todo esto le ayudará a disminuir la ansiedad del primer día,  ya  será un entorno conocido para él/ella. Incluso puede pasar que, si sabemos "vendérselo" y le creamos cierta expectación,   vuestro niño/a vaya muy contento/a el primer día.